6 may. 2013

Un bareto a punto de desplomarse. Madrid Teatro



ESCRITO POR JOSÉ R. DÍAZ SANDE 
DOMINGO, 05 DE MAYO DE 2013 17:02

LA COPLA NEGRA
UN "BARETO" A PUNTO DE DESPLOMARSE

Las Chirigóticas llegan al CDN (Centro Dramático Nacional) a la Sala Francisco Nieva, y esto supone un espaldarazo a sus peculiares espectáculos (CLIKEAR)(CLIKEAR). Es el tercero de ellos, en lo que respecta a obras con una dramaturgia más consolidada.

Llegan con su estilo peculiar para contarnos una historia que recoge dos aspectos fundamentales: Unos es la copla "sui generis", y otra el acercamiento, con humor y ternura, a una realidad más oscura, como es la del deambular por los garitos-bares de poco monta, por donde pululan una serie de personajes: el chulo - dueño del bar - su mujer, las animadoras/cantantes que amenizan el recinto y alivian los deseos ocultos y físicos de los aficionados al garito. Todo ello en medio del mundo pícaro, propio de quienes tienen que subsistir a todos los niveles: económicos y emocionales. El garito-bar que nos ocupa se llama La Copla Negra, un local, de dudosos cimientos.

Todos los personajes, femeninos y masculinos, los interpretan las tres "Chirigóticas", nombre que les viene desde su fundación, como grupo, por aquello de que a nivel de calle y de otros espacios, cantaban las famosas "chirigotas" de Cádiz, de cosecha propia.

Es suficientemente sabido que la "chirigota" está enmarcada en el período del carnaval gaditano. Grupo de cantores populares lanzan letrillas musicales, con su "mijiya" de dardos envenenados, impregnadas de humor crítico hacia los acontecimientos contemporáneos, sean culturales, políticos o religiosos.

En este caso las "chirigotas" se visten de las cadencias de la copla, aunque una copla muy especial que ellas bautizan como "Copla Negra" y de ahí el título La Copla Negra. El espectáculo posee un doble juego: describirnos ese ambiente de subsistencia cultural y social y, de paso, aprovechar, a través de las letrillas, dar un buen repaso al mundo que nos ha tocado vivir, por "mor" de los poderosos, sobre todo políticos.

Ana López, Alejandra López, Teresa Quintero las tres "chirigóticas" interpretan, con humor y soltura la variopinta galería de personajes. Poseen, desde que aben su boca, un poder de comunicación que no les hace falta para nada una "captatio benebolentiae", por lo que se meten en el bolsillo al público. La diversidad de personajes que obliga a una mutación de vestuario continuo, está muy bien ritmado, así como la transición de las continuas escenas. A nivel interpretativo crean unos personajes vivos, simpático con un buen toque de "saineteros" en el mejor sentido de la palabra. Las "chirigóticas" no lo serían si la parte musical. Sus intervenciones musicales bien interpretadas, llegan llenas de irónico y satírico humor al público, quien las reciben con sonrisas y un cierto regodeo cuando descubren que son pequeños dardos hacia los poderosos.

Otro de los elementos a destacar es la escenografía concebida con originalidad y simbolismo. Es habitual que en los bares de poco pelo, las cajas y bebidas se amontonen formando rascacielos estén en algún u otro rincón, muchas veces, a la vista del público. En La copla Negra este líquido apilamiento crean un muro compacto - la trastienda del "bareto" -, o bien se abren como hojas de una puerta para descubrirnos el rutilante y minúsculo escenario donde las artistas recrean musicalmente los oídos de los presentes. Curt Allen Wilmer, el escenógrafo, ha construido esta ingeniosa estructura que en nada interrumpe el ritmo de la narración a lo largo de las sucesivas mutaciones escenográficas. Algo similar sucede con el continuo cambio de vestuario, creado por Eunice García,que sabe connotar bien cada uno de los personajes. Y como toque final la acertada iluminación del veterano y bien probado Miguel Ángel Camacho.

Una vez más, a las "chirigóticas", la fortuna les acompaña, y en este caso sobresale con mayor contundencia la dramaturgia y la elaboración de personajes.

La Copla Negra va más allá de un mero divertimento, como podría ser una primera lectura. Creo haberle visto más malicia. Ese "bareto" muy bien podría ser nuestro país a punto de desplomarse, y José Luis, su dueño trapisondista, no hay que tener mucha imaginación para encontrar sus referentes en nuestro mundo, donde la corrupción se ha instalado alegremente.
La Copla negra. Las Chirigóticas. CDN. Crítica