25 ago. 2014

CRÍTICA EN EL PUERTO DE SANTA MARÍA

Actuar en El Puerto siempre es como estar en casa: maravilloso público, eficientisimo personal técnico, y como colofon , las preciosas críticas del gran Manolo Morillo . MUCHAS GRACIAS, DESDE LO MÁS PROFUNDO.


http://www.diariodecadiz.es/article/elpuerto/1836888/pellizco/cai.html



El pellizco de Cai

MANOLO MORILLO / EL PUERTO | ACTUALIZADO 18.08.2014 - 07:11
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Un momento de la representación de 'La copla negra'

Ficha artística y técnica: Chirigóticas en coproducción con el Centro Dramático Nacional, Emilia Yagüe Producciones y Minestrone con la colaboración de la Junta de Andalucía. Obra: La copla negra. Texto y dirección: Antonio Álamo. Letra: Ana López Segovia.Reparto (por orden alfabético): Alejandra López, Ana López Segovia y Teresa Quintero. Espacio escénico:Curt Allen Wilmer. Música y espacio sonoro: Mariano Marín. Vestuario: Eunice García. Iluminación: Miguel Ángel Camacho. Coreografía y ayudante de dirección:Paloma Díaz. Dirección de voz: Julia Oliva. Día: sábado 16 de agosto. Duración: 1 h. y 40 minutos sin descanso. Lugar: Patio Porticado de San Luis Gonzaga. Aforo: Casi lleno. 

Théâtre de la vie. Eso es lo que nos cuentan Chirigóticas con esta copla negra: el teatro de la vida. Y lo hacen desde el desparpajo y la sabiduría de la calle, y no reparan en caricaturizar las miserias de todos conocidas con el supremo fin de provocar el desgarro emocional a través de la risa y de la capacidad inventiva de su autor y director el dramaturgo cordobés Antonio Álamo en consonancia con la viveza interpretativa de las gaditanas Ana López Segovia, Alejandra López y Teresa Quintero. Tres actrices como la copa de un pino que cantan, pintan y hasta torean de salón si hace falta. Su capacidad camaleónica con el cambio de personajes femeninos/masculinos hacen que se te pase el tiempo volando y te quedes con ganas de más. El público disfrutó de lo lindo. 

No es casualidad la fulgurante trayectoria de Chirigóticas en el panorama teatral español. Con tan sólo tres montajes han conseguido el reconocimiento de crítica y público allá por dónde han ido, incluso se han atrevido a ver la luz al otro lado del río -en América Latina- como nos canta Jorge Drexler en su oscarizada canción. 

Y en cierta medida La copla negra mucho tiene de lágrima escondida y mucho más de vaso vacío, inspirada como está en la verdad de nuestras calles, en la mentira de nuestros barrios y en la sinrazón de nuestras casapuertas convertidas en garitos con cajas amontonadas de cervezas de marcas blancas y de refrescos avivados como la leche en polvo. Suburbios al fin y al cabo de cualquier sitio o de cualquier ciudad en donde la lucha de sexos no es exclusiva de los arrabales, donde el machismo se mimetiza con destreza de relojero entre las exclusivas casas de lujo que son cárceles llenas hasta las trancas de parné. 

Pero La copla negra también es 'Cai' por los cuatro costaos. Viéndolas te acuerdas de la Hortensia Romero de Quiñones, de las 'pataítas' a compás del Beni de Cádiz, de las Habaneras que inmortalizó el queridísimo Carlos Cano, de la cochambre y la necesidad que todavía perduran en muchos partiditos del 'Cádi, Cádi…'; porque este 'aliquindoi chirigótico' es más reivindicativo de lo que parece cumpliendo fielmente con una de las funciones fundamentales del teatro: ser ferviente reflejo de la sociedad y tener la capacidad y los redaños de contarlo. 

Hasta el levante quiso acompañar a estas cómicas de primera división que no se olvidaron de la humedad de Cádiz, de las peñas en las casas 'apuntalás' y de los hombres sin espinazo que cobran todos los meses una paguita. 

Tenemos Chirigóticas para rato. ¡Viva el teatro!