13 may. 2016

CRÍTICA "PURIFICACIÓN POR EL DESMADRE" . EL MUNDO. JAVIER VILLÁN



El solo nombre con el prestigio alcanzado en sucesivos espectáculos induce a la carcajada: Chirigóticas, aires carnavalescos, chirigotas de Cádiz. Juanita Calamidad, un verdadero gozo, catarsis contra una educación represiva a través del desmadre, la borrachera y el sexo; ingeniosa, rica en canciones y en situaciones. Pero, en el fondo, Antonio Álamo es de un moralismo regenerador inherente a todo planteamiento transgresor.
Juanita Calamidad, imprevisible, folladora incontinente, borracha, se redime por una imprevista maternidad. Y al redimirse ella se anula también su Alien, su conciencia que le aporta rasgos de pureza y honestidad; y se redime Loli, su amiga de correrías y juergas; y se redime su madre que empieza a darle consejos; todo el mundo en torno al bebé, al niño, al adolescente que acabará siendo un hijo de puta como no podía ser de otra manera dados sus orígenes y antecedentes.
Ana López Segovia seduce desde la primera canción, un recorrido por sus hazañas amorosas, sus amantes de espléndidas y generosas anatomías que le proporcionan placer itinerante. Juanita y sus horrendas noches de tugurios barriobajeros en los que fornica con todo lo que se mueve y se bebe cosechas enteras.
Fascinante Ana López Segovia con talante de estrella. Pero también fascina Teresa Quintero, a medio camino de la golfa rellenita, sicalíptica y canalla, y la maruja gaditana sentenciosa. Y también fascina Alejandra López en un doble papel que la acredita como gran actriz: conciencia abstracta, delicada y burbujeante, y taxista de noche entre castizo y cheli. Las tres cantan muy bien; Ana golpes de estrella a lo Raphael, Teresa en tesitura de diva operística y Alejandra más liviana pero con inmensos recursos.

http://www.elmundo.es/cultura/2016/05/12/57343070e5fdea9b648b45ae.html